noviembre 09, 2017

A partir de la lengua

La vida la defines por los sonidos de tu lengua.

Te reúnes en casa de venezolanos. Hablas con venezolanos. Surge tu venezolanidad algún domingo en una parrilla con amigos, una noche comiendo cachapas en un food truck, y de seguro, aparecerá en la mesa navideña que planificas para este año.

Te pasas el día escuchando a los cubanos: su hablar con son, sus voces altisonantes, el carácter abierto a las impertinencias y a comentarios subidos de tono. Entiendes eso que llaman "la cubanía y el cubaneo", y marcas la diferencia: "los cubanos son..., pero nosotros en cambio, somos..." Diferencias, de eso se trata este asunto de lengua común e idiosincrasia caribe.

Los sonidos en esta ciudad cosmopolita todavía no sabes distinguirlos... Los nica de los ticos, los salvadoreños de los guatemaltecos, los hondureños de los panameños. De los colombianos puedes reconocer a los paisas, pero dudas con los de Bogotá y Barranquilla.

Descubres que en Miami, al parecer, la lengua oficial es el español. Esa mezcla calurosa de frases salpicadas de inglés y el spanglish que entonces se hace marca común. Lo distinguible es que cada latinoamericano se conecta a través del mismo sentir: patria y melancolía así lo diga en español, en inglés o en ese híbrido peculiar "mayamense". Se reconocen rasgos comunes de habla. Se comparten comidas similares (tamal, bollito, antojito), sin embargo, lo más significativo es la conexión desde las penurias sufridas como ciudadanos de países en conflicto.

Lo que nos une a los latinoamericanos en la ciudad del sol y las tormentas es haber vivido las mismas situaciones de pesar en cada uno de nuestros países: inseguridad fiscal, corrupción política, delincuencia desmedida, economías pésimas. Nos acercan las malas gestiones de nuestros gobiernos. Nuestras conversaciones inician con el viacrucis de las políticas locales y, por fortuna, concluyen con las comidas favoritas, las geografías de ensueño de cada lugar y el amor hacia la familia ausente.

El idioma nos conecta y nos distancia, sin embargo, la definición de tu ser latinoamericano se da por esa lengua que te permite expresar tus emociones como parte de la "pipol de Mayami".

junio 05, 2017

No hay rendición

Eres chavista, existes. Eres opositor, eres la nada. El gobierno de mi país ataca a los disidentes. Mata a los opositores, humilla a quienes osan contradecirlo. El gobierno dice, se desdice, nunca rectifica, se arma hasta los dientes. Nosotros, los que estamos a la orilla del Guaire, nos despojamos de miedo y con coraje resistimos, buscando remontar el odio proveniente del poder.

En las calles de mi país marchan a diario los que enfrentan el presente. Son luchadores contra la desidia gubernamental y la apatía ciudadana. Son civiles nacidos en democracia y criados bajo los preceptos de libertad y justicia. Ciudadanos que a pie consiguen avanzar contra gases, perdigones y balas. Venezolanos que ondean banderas y cantan su himno como alicientes ante la fuerza de las armas, de la irracionalidad.

El poder trafica, trata con maleantes y hasta habla con cuadrúpedos. Encierra voces que claman libertad, destruye sueños a mansalva. En realidad, el poder actúa como una jauría herida. Está rodeado de insatisfechos, es acusado de indignidad. Es una vil agrupación de incapaces, de insensatos que salivan por mantener sus cuentas verdes, crecidas como la mala hierba. 

Si eres inteligente eres sospechoso. Si gritas consignas y contradices argumentos, eres un terrorista. Sin embargo siguen y persisten en cada vereda, en cada avenida de mi país, los temerosos de un futuro tiránico. No se bajan los brazos, no hay rendición: Venezuela nació para ser libre.

febrero 10, 2017

Las tetas políticas

Enseñar las tetas. Usarlas como instrumento de denuncia.

Mostrar los pezones como símbolo de lucha... armada de estrógeno y rabia.
Gritar consignas que salen del pecho, asexuado, libertario, lesbiano, hetero. 
Lo que importa es sacar las tetas de la opresión del sostén, de las represiones de las convenciones sociales, de las regulaciones impuestas por el falogocentrismo. 

El recato no viene al caso. El asunto es la igualdad entre tetillas y pezones, o mejor aún, la supremacía de las mamas que deben imponerse en este mundo de radicalismos, extremismos y desacuerdos. Al final todos estamos luchando... Por el color de nuestra piel, por el valor de nuestra ascendencia, por nuestras creencias religiosas, por nuestras preferencias sexuales, por nuestra libertad de elegir, en fin, por quítame esta pajita del hombro.

Mostrar las tetas como derecho. Exhibirlas entre dedos acusadores de desvergüenza. Las tetas politizadas... La teta de la derecha, la teta izquierdista. Ese par de signos que promulgan respeto a la libertad de acción, como si andar con las tetas al aire fuese el mayor símbolo de libertad de pensamiento. 

¿Y las mujeres supervivientes del cáncer de mama? ¿Ellas no tienen un par de razones que exijan reivindicaciones sociales? ¿Y las planas, aquellas de pecho de niña? ¿Tampoco tienen herramientas para salir a la calle a arengar conciencias obsoletas? ¿Y esas mujeres mutiladas por el odio del cromosoma X con sus cicatrices en el pecho? ¿No tienen glándulas para denunciar?  

La propuesta pareciera ir por el camino de: No testifiques argumentos válidos para ejercer tus derechos civiles, tu igualdad de oportunidades, tetifica primero tu propuesta...

Las tetas políticas se yerguen o están en declive ante dictámenes, estatutos, señalamientos de una sociedad que subordina, minimiza y desprecia los vientos de cambio... 
Las tetas políticas son apenas capullos que se enredan entre los cercos de la cultura masculinista, incluso del entendimiento y sentido común. Están atrapadas entre fronteras espinosas, bastante alejadas de la empatía, la solidaridad y la tolerancia de millones de jueces bípedos de tres patas. 

Hay tanto por luchar que lo pertinente es mostrar, en primer lugar, la capacidad de nuestro intelecto, de nuestra mente magnífica que investiga, urde, propone, crea, gesta nuevas oportunidades para abrir conciencias... Abajo de nuestras cabezas seguirán moviéndose a ritmo los rasgos más significativos y hermosos de nuestra feminidad. ¡Arriba neuronas y turgencias!

noviembre 26, 2016

Saludo en spanglish

Las historias salen de esas bocas espontáneas, a ratos sorprendentes, otras veces con un toque de indecencia, siempre en tono de confesión.
Si hay algún testigo puede mantenerse mudo por unos instantes, pero de inmediato opina como si fuese de su incumbencia, hasta se atreve a aconsejar, a criticar, a señalar alguna falta. 
Esto es el día a día. Alguien viene y solo escucho. 

Debo, simplemente, mantener la atención. En ocasiones me distraigo en el lenguaje gestual, o en las gráciles maneras de mover las manos, o en algún contoneo sugerente que va a juego con la historia contada. A veces es un fraseo irregular y convulso lo que me hace afinar el oído atento y logro descifrar la larga narrativa que me relatan (a mí que no he pedido cuentos).

Me dicen mis amigos que me voy a topar con muchos “cuenteros”, que es parte de esa idiosincrasia, que son divertidos, que me voy a acostumbrar a sus palabras peculiares... Esa otredad de la lengua española.

No he dejado de preguntarme porqué ese rapto parlanchín de contar intimidades a una completa extraña. ¿Será porque la soledad pesa tanto que hay que despojarse de ese lastre contando? ¿Será que la vida es simplemente compartir y las truculencias, peripecias y desmanes son más interesantes si se relatan a desconocidos?

Me pregunto tantas cosas… y a mí que me gusta tanto estar en silencio -ya bastante tengo con el ruido en mi interior, sin embargo me encuentro escuchando esas historias únicas. 

La pipol de Mayami tiene mucho qué contarme y yo sigo tras el mostrador respondiendo el saludo también en spanglish... Sé que un nuevo cuento está en la punta de esa lengua.

noviembre 15, 2016

La Pipol de Mayami



La mayoría de la gente hispanoparlante adulta en Miami habla en inglés con acento, con fluidez, con la sintaxis aprendida y repetida mecánicamente. Esa misma gente hablante nativa del español, habla su idioma muy mal. Inventa, altera, destruye las categorías gramaticales y los verbos, una masacre lingüística para los puristas de la lengua. 

Esa pipol habla como piensa, en ese bilingüismo que anda en cuerda floja para hacerse entender en un espanglish que suponemos -muchas veces- flaco de lecturas. ¿Pero leerán acaso? Puede suponerse que no leen, o quizá, por aquello de la duda razonable, leen muy poco o tan solo el periódico dejado en un asiento del Tri Rail. Tal vez nunca tuvieron esa bonita y familiar costumbre de leer antes de acostarse o esperando en la sala del dentista o estando en el baño…

Los latinos en Miami, esta pipol de Mayami, no se detiene a corregirse si se ha expresado incorrectamente en su lengua madre. Siguen hilvanando frases saltando de un idioma a otro, apurados, como quien debe correr ante el autobús que parte de la estación. ¿Se dan cuenta acaso de su falta? ¿Se escuchan en esa mezcolanza caribe y gringa? El espanglish es una norma que se impone incluso en las cuñas comerciales radiales. Todos nos vemos influenciados por él, nos acerca a nuestros interlocutores, nos permite sentirnos parte de un proceso comunicativo real. En definitiva se produce una interacción aunque quien se exprese no demuestre mucha capacidad comunicativa.

Es invariable que estés conversando espontáneamente y fluya la charla entre seis palabras en inglés y tres en español. Largas frases con cambios de código constantes. “Iba manejando la troca y dije: fuck!, olvidé la loncha… So, no quería ir pa’atrás, you know, so me fui a 7-Eleven and bought a sandwich”.

¿Qué intereses tiene un sujeto que habiendo adquirido su lengua madre en una interacción social informal cuando niño, de adulto lleva a cabo el proceso de comunicación con deficiencia? ¿Qué motiva a un hablante a mejorar su desempeño comunicativo?

El buen decir de la lengua de Cervantes se cultiva leyendo. Estos hablantes del español tan absortos en lo anglosajón, se han olvidado de disfrutar nuestras graciosas erres, nuestras jugosas eñes. Olvidaron los primeros años de escuela, la gramática de Bello, los cuentos de las abuelas, los refranes populares. Dejaron olvidada en una maleta, la hermosura del fraseo fresco de nuestro idioma.

Cuando escuchas expresiones como: “¿quieres que te ‘vacunee’ la carpeta?”, caso clarísimo de transferencia léxica, solo puedes detenerte, dejar que en tu disco duro parpadee la lucecita verde, procesar ese infortunio y corregir, con algo de amabilidad: "¡Ah, te refieres a aspirarme la alfombra!" ¡Por Sor Juana en el claustro!

Y así como estos desastres, tanto el bilingüismo sustractivo como la atrición lingüística reducen la posibilidad de gozar de las palabras bellas de la lengua de Garcilaso, Machado, Paz, Sábato, Gallegos, Cadenas... 

Perder el dominio y la fluidez en la lengua madre es una preocupación de muchos, sobre todo de aquellos que vemos la hermosura del español como un legado para las próximas generaciones con sangre latina. Pueden algunos sentir que tienen mayor prestigio lingüístico al hablar un correcto inglés, intentando no vincularse con una minoría étnica que muchos señalan duramente. Nuestra identidad con la lengua venida de nuestra madre debe ser un signo de orgullo y deberíamos cultivarla cada día leyendo.

Respiro y sigo mi camino, con mis pasos van saliendo palabras acariciadas en voz baja: sahumerio, persignar, aurora, añorar...